septiembre 23, 2026

La modificación del DS N°177: una oportunidad para modernizar la contratación de trabajadores extranjeros

Por Gonzalo Cornejo, Director TC Abogados.

La contratación de trabajadores extranjeros se ha transformado en una necesidad cada vez más relevante para distintos sectores productivos del país.

Agricultura, agroindustria, turismo, hotelería y otras actividades sometidas a ciclos estacionales enfrentan períodos en los que necesitan aumentar significativamente sus dotaciones. Al mismo tiempo, existen empresas que requieren incorporar trabajadores extranjeros de manera más permanente y planificada.

En este contexto, la propuesta de modificación del Decreto Supremo N°177 de 2022, que regula las subcategorías de Residencia Temporal, contiene cambios que pueden resultar especialmente relevantes para la migración laboral.

Es importante precisar que estas modificaciones todavía se encuentran en tramitación y, por tanto, no constituyen aún normativa vigente. Sin embargo, permiten anticipar hacia dónde puede evolucionar el sistema.

Contratación electrónica desde el extranjero

Uno de los cambios más interesantes es la incorporación de mecanismos electrónicos para acreditar contratos de trabajo celebrados con personas que se encuentran fuera de Chile.

La propuesta modifica las reglas aplicables a las residencias por actividades lícitas remuneradas, permitiendo acreditar el contrato mediante plataformas electrónicas oficiales especialmente habilitadas.

El cambio parece procedimental, pero su efecto puede ser considerable.

La contratación internacional actualmente puede exigir una serie de actuaciones documentales y presenciales que dificultan especialmente los procesos en que una empresa necesita contratar un número importante de trabajadores.

La utilización de plataformas oficiales permitiría avanzar hacia procesos más simples, trazables y escalables.

Para las empresas, esto puede significar pasar desde una lógica de tramitaciones migratorias individuales hacia verdaderos procesos de contratación internacional planificada.

Trabajadores de temporada: de seis a diez meses

La segunda modificación particularmente relevante se refiere a los trabajadores extranjeros de temporada.

El régimen vigente está diseñado para personas que vienen a Chile a desarrollar trabajos estacionales específicos, por períodos limitados, únicos o interanuales.

La nueva propuesta amplía la permanencia máxima anual de estos trabajadores desde seis a diez meses y contempla también la utilización de contratación electrónica.

Este cambio puede tener un efecto particularmente importante en el mundo agrícola y agroindustrial.

Las temporadas productivas no necesariamente coinciden con períodos breves. Determinadas empresas pueden necesitar trabajadores para diferentes etapas del proceso: preparación, cosecha, packing, procesamiento u otras actividades asociadas al ciclo productivo.

Una autorización que pueda extenderse hasta diez meses permite que esta categoría migratoria responda de mejor manera a esas realidades.

Pero su aplicación tampoco debe entenderse como exclusivamente agrícola.

La regulación está construida sobre el carácter estacional del trabajo, por lo que puede resultar relevante para otras industrias que acrediten necesidades laborales asociadas efectivamente a temporadas o ciclos determinados.

Menos barreras documentales

La propuesta introduce además una modificación relevante en materia de identificación.

Los nacionales de países con acuerdos vigentes que permitan ingresar a Chile utilizando su documento nacional de identidad podrían emplear ese mismo instrumento en determinados procedimientos de residencia.

La medida puede ser particularmente útil para trabajadores provenientes de países de la región y contribuir a disminuir barreras documentales que muchas veces retrasan innecesariamente las contrataciones.

Migración laboral y necesidades productivas

Estos cambios permiten mirar la migración desde una perspectiva que en ocasiones queda relegada.

La política migratoria no consiste solamente en controlar fronteras o administrar permisos. También debe ser capaz de generar mecanismos que permitan canalizar de manera regular los movimientos de personas que responden a necesidades legítimas del mercado laboral.

La contratación internacional puede ser especialmente relevante para empresas que enfrentan déficits de trabajadores durante determinadas temporadas o dificultades para cubrir ciertos puestos.

El desafío consiste en que ese proceso se produzca con reglas claras, trabajadores debidamente habilitados y empresas que puedan anticipar sus necesidades.

De tramitar visas a gestionar movilidad laboral

Para las empresas, el cambio también exige una manera diferente de abordar la gestión migratoria.

Cuando deben incorporarse decenas o cientos de trabajadores, no resulta eficiente administrar cada caso como una tramitación aislada.

La empresa necesita saber cuántos trabajadores requiere; cuándo deben estar disponibles; qué categoría migratoria corresponde; qué documentación debe prepararse; en qué estado se encuentra cada solicitud; cuándo vence cada permiso; y qué trabajadores podrán regresar durante la temporada siguiente.

La gestión migratoria se transforma entonces en una extensión de la gestión de Recursos Humanos.

En TCABOGADOS creemos que ese será uno de los principales cambios que experimentará la asesoría migratoria empresarial: pasar desde la simple tramitación de permisos hacia una gestión integral de movilidad laboral.

La modificación del DS N°177 todavía debe completar su tramitación antes de producir efectos jurídicos.

Pero los cambios propuestos —contratación electrónica, ampliación del régimen de trabajadores de temporada y simplificación documental— muestran una dirección que puede resultar positiva: facilitar la contratación regular, reducir burocracia y conectar de mejor manera la política migratoria con las necesidades productivas de Chile.

Una migración laboral ordenada beneficia al trabajador que ingresa con reglas claras, a la empresa que puede planificar sus dotaciones y al Estado, que fortalece los canales regulares de ingreso y permanencia.

Ese es probablemente el verdadero desafío de la próxima etapa de la política migratoria chilena.

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